Estar con Evan hacía que la sensación de soledad que me inundaba los últimos días no fuese tan notoria. En cierta forma, el sentimiento al acordarme de todo era como un boomerang, iba y venía, pero éste no tenía fin.
La casa se sentía un tanto vacía sin él... A toda hora resonaba en mi cabeza la fría despedida de mis papás. Si, él se había ido. Había estado preparándome para ese momento, era inevitable, pero el dolor ennegreció un poco más mi mundo esa tarde.
No lloré, bloqueé toda emoción o reacción; solamente podía abrazar a mi mamá, mientras se desarmaba en llanto entre mis brazos. No podía verla así. Aunque tampoco podía hacer algo. No podía volver el tiempo atrás, por más que quisiera hacerlo con toda mi alma.
No podía seguir pensando en eso.
Y ahora, estaba acostada en mi cama, aferrada a mi novio, los dos callados. Simplemente en mi “burbuja feliz”, donde podía olvidar todo y sonreír un poco.
-¿Cómo estas?- su voz fue apenas audible.
Me limité a suspirar, en señal de que trataba de superarlo. Nuestras manos se apretaron más fuerte, haciéndome saber que no estaba sola. Me dio un beso suave en el pelo. Solamente pude sonreír.
Levanté la cabeza para darle un tierno y largo beso en los labios, apretó más sus brazos alrededor mío y giró para quedar sobre mí. Nos separamos unos segundos, y volvimos a fundirnos en un beso apasionado y dulce, algo distinto al primero. Adoraba que hiciera eso.
Se separó de mí unos centímetros, mientras respirábamos de forma agitada. Yo acariciaba su espalda lentamente; me perdía en sus profundos ojos verdes. Momentos así me transmitían muchas cosas y, sobre todo, me demostraban una y otra vez que Evan me entendía y me daba su apoyo siempre que lo necesitara. En días como hoy, se limitaba a abrazarme y casi no hablábamos, pero no hacían falta palabras entre nosotros.
-Te quiero.- susurré, sabiendo que no era suficiente decir eso.
Giró rápidamente y quedé sobre él.
-Yo también te quiero.- me respondió con una sonrisa.- Sos todo para mí.
-No sé que haría sin vos.- dije en un suspiro, recostando la cabeza en su pecho con los ojos cerrados.
Pude sentir sus manos en mi espalda, y una de ellas subía y bajaba, siguiendo la línea de mi columna. Me estremecí levemente.
-¿Cosquillas?- preguntó divertido.
-No, se siente bien.
A la vez, empecé a trazar formas con los dedos en su pecho, cuello y brazos; líneas que iban y venían. Volvió ese silencio tan cálido entre nosotros, solamente se escuchaban nuestras respiraciones y sentíamos nuestras caricias como si fuera electricidad en nuestros cuerpos. Solté un suspiro y miré a Evan.
-¿Podemos salir a caminar un rato? Necesito tomar un poco de aire.- dije con algo de pesadez en la voz.
-Bueno, como quieras. ¿A algún lugar en especial?- en su cara se formó una leve sonrisa.
-No sé, a cualquier lado lejos de acá.- contesté mientras me sentaba en la cama, dándole la espalda.
Me sentí horrible en ese momento. ¿Por qué tenía que arrastrar a Evan hacia mi pozo de tristeza? ¿Por qué tenía que soportar mi bronca, si todo lo que hacía él era darme felicidad y amor? Me dieron ganas de llorar. Estaba enojada conmigo misma, él no tenía que aguantar mi angustia y mal humor.
-Perdón.- murmuré, esperando que me escuchara.
-¿Por qué?- sonaba extrañado, pero no me atreví a mirarlo.
-No tenés por qué soportarme así, con un humor tan… pésimo. No te lo merecés.- seguía sin mirarlo.
Sentí como sus brazos rodeaban mi cintura y sus suaves labios rozaron mi cuello. Su abrazo era protector, reconfortante.
-Cathi, voy a estar con vos siempre. Pase lo que pase, porque te amo más que a nada.
-Gracias, amor.- me sonrojé un poco por esas palabras tan dulces.
-Vamos.- con movimientos rápidos me alzó y me cargó sobre un hombro; todo me daba vueltas y reía como histérica.
-Aaaaaaaahhhhh.- el grito se fue convirtiendo en una risa descontrolada.
Me quedé quieta y seguí riéndome hasta que llegamos a la escalera y empecé a tener un poco de miedo, aunque sabía que Evan iba a tener cuidado.
-Evan, bajáme que nos vamos a caer.
-No nos vamos a caer.- replicó riendo.
-Sí, me da miedo así.- empezaba a asustarme en serio.
-¿No confiás en mí?
-Obvio, pe-
En el descuido, mi novio bajaba los escalones casi a la carrera. Cuando llegamos abajo yo estaba petrificada. Él había empezado a reírse.
-Cuando me pueda mover de nuevo, te mato.- Evan siguió riendo más fuerte.
Me bajó al suelo, mientras yo lo miraba enojada. Él, en cambio, ponía cara de perrito desahuciado; era totalmente injusto que hiciera eso. Me sostuvo por la cintura y me besó con una dulzura extrema, como un profundo beso de película, una escena que ni el visionario más grande de todos los tiempos podría pintar, cientos de versos en un poema que solo se resumían en amor.
Parecía que mis latidos eran escandalosamente audibles, podía escuchar retumbar en mis oídos cada uno de ellos. Sentía mi piel arder donde me tocaba y mis labios cosquilleaban. Pensándolo bien, tendría que enojarme con él más seguido.
-¿Me perdonás?- susurró a apenas un centímetro de mi boca; no podía resistirme.
-Bueno, pero no hagas más esa cara.- rocé mis labios con los suyos un segundo.
-¿Qué cara?- claramente se hacía el desentendido, e hizo una leve sonrisa.
-Esa que hiciste recién…- murmuré bajando la mirada- No me puedo resistir así…
Me sentía un poco estúpida, pero estaba diciendo la verdad. Parecía hacerle gracia, ya que empezó a reírse otra vez mientras me abrazaba. Después, me agarró la mano y caminamos fuera de la casa sin rumbo fijo.
Pude relajarme un poco en el camino, pensar claramente, organizar bien mis pensamientos y emociones; de verdad me sirvió salir de casa. Íbamos caminando tranquilos y sin apuros. Evan me escuchaba las pocas veces que hablaba, y trataba de hacerme sonreír un poco. Claro que siempre lo conseguía, no lo podía evitar cuando estaba con él. Era capaz de hacerme olvidar cualquier preocupación o tristeza que tuviera y hacer que existiéramos solo nosotros dos, que no necesitáramos nada más que estar juntos.
El verano se mostró en todo su esplendor ese día, por lo que la noche trajo una fresca brisa de alivio. La luna se asomaba tenue en el cielo, las estrellas eran poco visibles y formaban grupos dispersos y variados. No había mucho movimiento en las calles, algo que me pareció extraño; solamente algunos autos pasaban a velocidad normal y algunas personas iban y venían despreocupadamente. En fin: una noche normal.
Evan me llevó de vuelta a casa cuando ya había oscurecido bastante. Se notaba que estaba cansado, así que tuve que usar mi mejor miradita para convencerlo de no vernos esta noche y que se quedara durmiendo. Me costó bastante hasta que hizo caso.
Tengo que practicar pucheritos… por las dudas, pensé.
Antes de despedirse de mí con un tierno beso, me dijo que me quedara tranquila, que no me dejara llevar por el momento y la situación. Era precisamente lo que planeaba hacer. La noche iba a ser muy larga.
Cuando entré, pude escuchar el contestador de llamadas.
-Alexia, ¿dónde estas? Atendeme.- reconocí la voz de mi tía y levanté el teléfono enseguida.
-Hola.
-Hola Cathi, ¿Cómo estas? ¿Está tu mamá por ahí? Me tiene preocupada, no supe de ella en días.
-No sé, yo recién entro a casa, pero debe estar por acá.- con teléfono en mano, empecé a subir la escalera.
Escuché el ruido de la ducha y cómo se cerraba la canilla. Unos minutos después, mi mamá salió del baño con un vestido claro de algodón y una toalla sobre los hombros. Por lo visto, no esperaba verme. No hice más que alcanzarle el teléfono y volver a la cocina. Empecé a preparar una ensalada de lechuga y tomate y cociné unas hamburguesas que había en el freezer. Puse la mesa y serví la comida. Ninguna de las dos nos dirigimos la palabra, y no quise forzar una conversación, pero la tensión en el aire prácticamente podía verse.
Terminamos la cena y ella se puso a lavar los platos. Yo me di una ducha rápida, me puse el pijama y, cuando entré a mi habitación, fui directo al espejo a practicar pucheritos.
NOTA: Merezco lo peor, ¡ya lo sé! Ni yo puedo creer que tarde MESES en publicar un cap nuevo. Me siento la peor basura del mundo. Bueno, por fin acá esta el fruto de mi poquísima inspiración...¡Espero lo disfruten! ¡Gracias por leer!
2 comentarios:
Re tiernis y triste el cap!!!!
ayyy shut up!!
no te sientas la peor basuraa ¬¬
son cosas q pasann!!!
hay veces q uno no se inspira todos los días!!
tranquii!!!
jajajaja los pucheritoss xD
jajajajajajajajajajaja
me mueroo
fue muy buenoo xD
hablamoss
besoss!!!
De verdad, escribis muy bien. Sabes que sos mi mejor amiga y de nadie mas, sabes qe me tenes siempre. Y GRACIAS, por haber hecho todo lo que hiciste por mi. De verdad, te amo muchisimo Ariana Ayelen Mileto :L
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