Trazos Acromáticos: Capítulo 18: U Rock My World

sábado 15 de noviembre de 2008

Capítulo 18: U Rock My World

Yo nunca fui una chica de las que lloran en público, ni siquiera me gustaba llorar; trataba de evitarlo como sea. No sabía si era por querer hacerme la fuerte, o por no querer que los demás me creyeran débil; pero ahora creo que llegué a entender: puede que lo considerara, un poco, cobarde o débil. Cada vez que algo me lastimaba, quedaba automáticamente sepultado en mi interior, nunca llegaba a ver la luz, nunca se enteraban de que estaba mal por tal o cual cosa. Pero había cosas que todavía dolían, que ni los años podían terminar de enterrar, de esconder; cosas que esperaba jamás volver a vivir. Esto era parte de mí; sabía que si algo me hacía mal, la única que iba a poder solucionarlo era yo, no podía esperar que la solución cayera del cielo.
Traté de calmarme, limpié mis lágrimas y me quedé abrazada al cuerpo de Evan. Podía escuchar los calmados latidos de su corazón mientras me abrazaba y acariciaba mi brazo cuando suavidad. Alcé la vista para mirarlo, el sol hacía brillar su pelo; mi corazón se aceleraba.
-¿Qué pasa?- preguntó mientras me miraba.
Acaricié su pelo en respuesta y él rió.
-Me gusta esto.- solté después de estar un rato en silencio.
-¿Qué?- pregunto mientras sonreía.
-Que estemos así, los dos juntos. Lo disfruto mucho, ¿sabías?
Sostuvo mi mirada un segundo antes de besarme. En ese momento, dejé de pensar, dejé de respirar. No pude resistirlo más; el beso se volvió totalmente desesperado, reflejando mi necesidad por él.
Cuando me quise dar cuenta, estaba sobre Evan. Se sostenía con los brazos, sin apoyar la espalda en el pasto, por poco. Me paré, alejándome despacio, sonrojándome. Lo único que se notaba en su cara era la sorpresa. ¿O el desconcierto?
Ahora si que te pasaste muchísimo de la raya, chiquita, me acusó mi vocecita interior.
-Perdón.- susurré avergonzada. Él se paró y se acercó a mí.
-¿Por qué?- en su cara se dibujó esa sonrisa perfecta que tanto me gustaba.
-Y... Por...- hice un gesto con la mano, como si lo explicara todo. Él rió y me abrazó.
-¿Y si mejor entramos?- hice un gesto dirigido a la puerta con el pulgar.
-Bueno.
Me paré a mitad del patio, más o menos, y le pedí que me mirara. Hice lo mismo que traté de hacer el otro día: la media luna, pero ahora lo hice sin ningún problema.
-¿Viste que ahora sí me salió? Ahora no te podés reir.
-Muy bien.- se acercó a mí sonriendo y me levantó, poniéndome sobre su hombro.
-¡Hey!- grité pero después me reí. Me llevó otra vez a la cocina; me dejó en una silla y se sentó al lado mío, de frente.
-¿Te das una idea de cómo te quedó el pelo?
-Más o menos...- era poco consiente de que tenía un revoltijo de pelo en la cabeza, traté de deshacerlo con las manos.- ¿Y ahora?
-Mejor.- rió pero se puso serio de repente.
Hubo silencio por un minuto.
-Cathi...-bajó la cabeza un poco y después me volvió a mirarme- sabés que trato de entenderte, pero ahora... cuando te pusiste a llorar, no supe qué pensar.- hablaba en un tono bajo.
-Evan, para mí no es normal llorar; no me gusta. Pero nada más pensar que te puedo perder alguna vez... no lo puedo soportar. Hay pocas cosas que me hacen llorar, si fuera por otra cosa, no lo sabrías.- mi voz era apenas audible.
-¿Hay algo más?- siguió hablando en el mismo tono que antes.
Asentí rápido varias veces.
-El llanto me hizo "revivir" algunas cosas que pasé, que trato de hacer que no vuelvan.- suspiré- Hace un tiempo, mis papás tuvieron problemas y desde ahí... su relación ya no es la misma; y estos días mi mamá está rara. Ya no sé que esperar.- mi voz seguía siendo apenas un susurro; él se había acercado para escucharme, así que nuestras cabezas estaban juntas.
-No te preocupes.- agarró mis manos- No quiero verte mal.- besó el dorso de mi mano derecha y me abrazó.
Con él siempre me sentía segura, confiada, amada. Lo que antes no tenía sentido, ahora lo tenía; lo que antes era gris, ahora tenía color; lo que antes pasaba desapercibido, ahora llamaba la atención. Solamente porque él estaba conmigo; él era mi mundo, eso era indudable e innegable.
-Te amo.- lo miré a los ojos.
-Yo también. Mucho.- dijo antes de besarme.
-A todo esto... Que raro mis papás.- dije cuando nos separamos.
-¿No estarán en el living?
-No sé.- me levanté y me fijé en el living; no estaban.
"Qué raro que se fueron sin avisar", pensé.
-Mmm... Evan.- me di vuelta y lo llamé.- Te quiero mostrar algo.
Subimos las escaleras y lo llevé hasta mi cuarto. Nos acercamos al escritorio y de un cajón saqué varios dibujos; se los di y empezó a mirarlos uno por uno. Jamás le comenté a nadie que dibujaba y jamás mostré mis dibujos, pero él siempre era un caso especial.
-¿Qué te parecen?
-Me encantan.- me sonrió.
-¿Seguro?
-Si. Nunca me lo habías dicho.
-Es porque nadie lo sabe.- dije avergonzada.- Nunca encontré algo especial en los dibujos.
-Este me gustó mucho.- señaló el dibujo donde se veía el frente de mi casa.
Mi respuesta fue una sonrisa.
-Te doy un consejo: no se los muestres a Mirna, le va a agarrar un ataque. Le encantaría hacer algo así.
-Bueno , si vos lo decís...- reí.
Dejó los dibujos sobre el escritorio e hizo que me acercara a él para besarme.
-Te amo.- nuestras frentes estaban unidas.
-¿Siempre juntos?
-Si. Siempre, siempre, siempre, siempre.

1 comentarios:

Micky dijo...

Sooo cuteee!!!
pero triste x lo de los papás...

en fin...
AMÉ EL 1ER PÁRRAFOOO!!!!!!!!! ♥



estaré esperando el sig cap! :P

besoss!